jueves, 23 de diciembre de 2010

2010: año de sufrimiento y alegría, de ilusión e incertidumbre

Con cierto optimismo arrancaba el año el Málaga. A pesar de verse inmerso en los puestos de descenso desde la sexta jornada, una buena racha de resultados encadenada entre los meses de enero y febrero (tan solo dos derrotas, ante el Real Madrid y el Barcelona) situó al conjunto malacitano en la zona tranquila de la tabla clasificatoria.

Pero llegaría el tramo final de la temporada y la preocupación se apoderaría del aficionado malaguista. Un período negativo de resultados de hasta diez partidos sin conocer la victoria provocó que el fantasma de la Segunda División se comenzara a divisar con cierta nitidez. El Málaga se adentraba en las posiciones de descenso y encaraba el último encuentro de la campaña con malas sensaciones ante el Real Madrid, con posibilidades de alzarse con un nuevo título de Liga.

Por suerte, las cábalas formuladas y deseadas por los malaguistas se cumplieron: su equipo no cayó derrotado y el resto de rivales no obtuvieron el triunfo. Con sufrimiento, el Málaga lograba mantenerse un año más en la máxima categoría del fútbol español.

Tras secarse las lágrimas de felicidad, el aficionado se disponía a disfrutar de un verano tranquilo y plácido. Pero de nuevo la inquietud sobrevolaba el seno malaguista al llegar noticias desde Qatar. Al parecer, un jeque estaba dispuesto a comprar el equipo.

Un mes después, concretamente el 27 de julio, se realizó el cambio de poderes. Al-Thani asumía la presidencia, arrancando la temporada más ambiciosa en la historia del Málaga, tanto como Club Deportivo como Club de Fútbol. La llegada de jugadores en propiedad, desembolsando cantidades inviables en épocas anteriores, y de un entrenador contrastado, elevaba la ilusión.

Pero esa ilusión comenzaría a diluirse con el paso de las jornadas. Con un centro del campo insulso y una defensa lamentable, el contador de goles en contra se disparaba y los resultados, obviamente, no acompañaban. Esto supuso la destitución de Jesualdo y la llegada de Pellegrini, que mantiene al equipo en puestos de descenso y sin mejora alguna.

Otra vez la incertidumbre reina en la atmósfera malaguista. Lo que parecía inevitable el pasado curso, en esta todo lo contrario. El dinero disponible está ahí patente y el mercado de invierno será la solución para encarar un nuevo año que esperemos que sea más estable, regular y de felicidad para el malaguismo.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Hasta siempre, Jesualdo

Se nos va el fichaje de estrella de esta temporada. La mala racha cosechada en La Rosaleda, con cinco derrotas en otros tantos partidos, ha sido el detonante que ha agotado la poca paciencia que tienen los dueños para llevar a cabo su destitución.

Nueve jornadas han bastado, siendo la última de ellas en las que el Málaga se ha visto inmerso en posiciones de descenso, para que se produzca esta situación. La decisión tomada por los mandamases del club seguramente haya sido precipitada, optando por la vía fácil: echar al entrenador.

Si bien es cierto que el portugués posee parte de la culpa de este mal inicio liguero, no corre a cargo de toda. La mala suerte con las lesiones, en algunos casos de jugadores de vital importancia para el equipo como Duda, Rondón o Rubén; la baja forma de piezas claves en el esquema malaguista como Jesús Gámez o Apoño; o la insuficiencia de integrantes del plantel que no han rendido ni han sabido aprovechar su oportunidad, véase Juanito, Edinho, Manu Torres o Iván González, son motivos que han impedido al técnico conformar un once de garantías jornada tras jornada.

Es complicado sacar el mayor rendimiento posible en estas condiciones pero los dueños han obviado esto dando las manijas del proyecto a un nuevo técnico, aún por confirmar. Difícil papeleta tendrá que asumir con una plantilla limitada por factores nombrados anteriormente, de la que seguro tirarán del carro los fichajes realizados por el portugués, únicos que han brillado en este comienzo de temporada.

Con tiempo, tengo la certeza de que Jesualdo revertería esta incómoda situación y colocaría al Málaga en mitad de la tabla. Una pena su marcha pero, desde aquí, muestro mi mayor afecto y ánimo a su persona dando las gracias por sus labores prestadas y deseándole suerte allá donde vaya.