martes, 29 de septiembre de 2009

¡BASTA YA!

Con este artículo pretendo denunciar el acoso y el mal trato que está recibiendo el Málaga y, en concreto, Weligton, por parte de la mayoría de los medios de comunicación a raíz del encuentro disputado en esta pasada jornada.

La “incultura futbolística” de algunos periodistas queda patente con este tema, únicamente pendientes de lo que ocurre con el Barcelona y el Real Madrid, y discriminando al resto de clubes. Es más, sólo son noticia a nivel nacional cuando juegan con los llamados equipos “grandes”, algo que siempre ha ocurrido y que debería cambiar.

Ya está bien de esta persecución hacia uno de los mejores defensas de la liga, un central solvente, rápido al corte, con gran capacidad de anticipación y colocación. Pero claro, como era la primera vez (o la segunda, o tercera…, es decir, las veces que se haya enfrentado al Barcelona o al Real Madrid) que los periodistas veían actuar al brasileño, lo califican y lo tachan de agresivo y violento por las acciones ya sabidas. Mucha suerte, según los medios, tuvo Messi de no romperse el tobillo tras recibir un pisotón con una fuerza sobrehumana, y Piqué de no perder el conocimiento después de recibir un duro golpe en la cabeza.

Este asunto está tomando un revuelo y una repercusión propia de unas elecciones generales. Ya hay debates sobre si debería ser sancionado por el Comité de Competición pero, ¿qué habría pasado si hubiera sido al revés? La respuesta la podemos encontrar, por ejemplo, en lo acaecido en la temporada pasada en este mismo partido. Messi (sí, Messi), uno de los mejores jugadores del mundo que hay en la actualidad, capaz de emular a Maradona con sus goles, ya sea con el pie o con la mano, lanzó un escupitajo al malaguista Duda sin que el árbitro lo viera. La mayoría de los medios hicieron la “vista gorda” ante este hecho por tratarse de un jugador del Barcelona.

Lo peor de todo esto es que se quejan del árbitro, algo inaudito puesto que son los primeros en beneficiarse de las actuaciones de los colegiados. Recordemos que el segundo gol blaugrana no debió subir al marcador por falta previa de Touré a Juanito, cuando éste se disponía a despejar el esférico.

Retomando de nuevo la discusión sobre la posible sanción a Weligton, hay que dejar claro que son lances del partido y, por consiguiente, tienen que quedarse en el terreno de juego. Es más, en el supuesto caso que se llevase a cabo tal castigo, también debería ser inhabilitado Dani Alves por la reiteración al exagerar las faltas que recibe con el propósito de forzar la expulsión del contrario, o el madridista Drenthe, que lesionó a un jugador del Tenerife por cuatro meses y que su acción no ha trascendido tanto como el tema en cuestión, a pesar de haber provocado consecuencias graves.

En definitiva, lo que reclamo es que se mire a los “grandes” y al resto de clubes con rigurosa igualdad, sin hacer la menor diferencia por parte de los medios de comunicación. Aunque sea una utopía, por pedir que no quede.

jueves, 24 de septiembre de 2009

¿Apoñodependencia?

Aunque tan solo llevemos cuatro jornadas disputadas del campeonato liguero, son más que suficientes para sacar conclusiones sobre este preocupante arranque de temporada.

Vayamos por partes, desglosando cada línea de demarcación en el terreno de juego:

• Portería: si bien suscitaba algunas dudas en la pretemporada, el meta uruguayo Munúa ha conseguido despejar esos atisbos con actuaciones formidables. Como ya comenté en otro artículo, por fin tenemos un portero de garantías que transmite seguridad, va bien por alto y que es capaz de cambiar el sino de un encuentro con sus intervenciones (recordemos la memorable parada ante el Atlético en la primera jornada con empate a cero en ese instante). Gran acierto este fichaje.

• Defensa: en ninguno de estos cuatro partidos se ha repetido la misma alineación en la retaguardia, acuciado por las bajas en el centro de la zaga (Helder Rosario, Cuadrado y Stepanov). En general han actuado correctamente, con especial mención al fuengiroleño Jesús Gámez, rindiendo a la perfección tanto de lateral como de central, pero es alarmante los errores puntuales que han tenido, provocando en su mayoría goles de los rivales.

• Medios: aquí destaca por encima del resto el portugués Duda, aunque no de una manera exagerada. Ante la incapacidad del equipo de hacerse con el control y llevar las manijas del encuentro, el luso parece el único capaz de llevar peligro a la portería contraria. Esto se debe, en parte, al doble pivote que plantea Muñiz en el que sitúa a Xavi Torres y Juanito, ambos del mismo corte defensivo y que más que crear juego, lo destruyen impidiendo cualquier acometida del rival. También es reseñable la nula aportación de Valdo y la baja forma física de Alberto Luque.

• Delantera: de los cinco goles anotados hasta el momento, solo uno ha sido materializado por los hombres de arriba, el francomarroquí Baha. Esta pobre carta de presentación demuestra la escasa contribución de esta línea atacante.

Es fácil decir que esto se debe a la llegada de muchos jugadores y de su tardío acoplamiento. Pero ya ha transcurrido casi un mes desde que empezó el campeonato y ha habido tiempo de sobra para ello. Así que, para encontrar una justificación a este inesperado comienzo no hace falta acudir al planteamiento del entrenador o a la actuación de cada integrante de la plantilla. El motivo es claro y se debe a la ausencia de Apoño.

Es por esto que me pregunto, ¿el Málaga tiene dependencia de un jugador? La respuesta parece ser afirmativa si nos atenemos a los resultados y a lo expuesto en cuanto al juego. El malagueño, que está recuperándose del todo de una lesión que le ha mantenido apartado del equipo durante bastante tiempo, es el que aporta criterio al sistema, el que maneja no solo al equipo, sino también a sus compañeros. Está capacitado para realizar pases certeros tanto en corto como en desplazamientos en largo, tiene buen disparo a media distancia y lucha con garra cada balón dividido. En definitiva, es fundamental su aportación y presencia, por lo que su ausencia está siendo determinante.